lunes, 10 de febrero de 2014

Oriana Fallaci

 Trabajo realizado por Patricia, Cristina, Gema y Paola de 3ºESO C.

“Oriana Fallaci nació en Florencia el 29 de Junio de 1929 y murió el 15 de Septiembre de 2006 a los 76 años. Fue una escritora y periodista de gran prestigio internacional.
Nacida en una familia sencilla del norte de Italia, Oriana fue la mayor de tres hermanos, Neero y Paola. Su infancia transcurrió en la Italia fascista de Mussolini. Su padre era antifascista, e influyó en las ideas de la jovencísima Oriana. Ésta participó en la Resistencia contra la ocupación Nazi en su Toscana natal, viviendo en primera persona los acontecimientos de la guerra. Durante la ocupación de los Nazis en Florencia, su padre fue hecho prisionero y torturado, y después fue liberado. Por su activismo durante la guerra, obtuvo un reconocimiento de honor, y una pequeña indemnización.
Tras la guerra, estudió medicina en la Universidad de Florencia a base de becas, pero nunca terminó la carrera. Poco después inició una extensa carrera como periodista, y logró entrevistar a numerosos líderes y celebridades de su época, como Henry Kissinger, el Sha de Persia, Willy Brandt. El 2 de octubre de 1968 fue herida de bala en la plaza de las Tres Culturas de la Unidad Habitacional de Tlatelolco en la Ciudad de México. Ha trabajado diversos géneros, desde el ensayo a reportajes o entrevistas. Ha recibido numerosos galardones y sus libros han sido traducidos en más de 30 países. Se retiró a principios de los años 90, a causa de una enfermedad, y decidió volver en 2002. Los últimos años de su vida vivió en Nueva York, donde mantuvo una lucha con el cáncer de pulmón. Ante el agravamiento, regresó a Italia, donde falleció en un hospital de Florencia.”



Exposición sobre Personajes Admirables

En este segundo trimestre del curso, iniciamos una Exposición sobre Personajes Admirables. Hemos preparado varios espacios en los pasillos de los distintos edificios, donde iremos colocando los pósters que los alumnos van elaborando en grupos.

La idea es ir cambiando los personajes expuestos periódicamente, que nos permita conocer a un gran número de hombres y mujeres de todos los tiempos que han destacado en distintos campos, y que se merecen toda nuestra admiración.

Desde aquí, agradecemos a todos los que estáis participando en esta actividad vuestra colaboración y vuestro interés.

"Huérfanos", por José Antonio Flores Silvera

Aquella mañana, cuando Elena regresó a casa oprimida por la servidumbre de las bolsas del supermercado, se encontró a su marido sentado en el salón con la televisión encendida.
En un primer momento, Elena no supo cómo enfrentar el desafío provocado por la situación, pero reaccionó de inmediato, como mujer ejercitada en las lides de lo imprevisible, y se acercó a su esposo para reafirmarse a su lado, a la expectativa de los acontecimientos, con su ánimo palpitante por la urgencia de lo inesperado, y con un temblor en las manos, no por consabido menos alarmante.
Al principio, todo aparentaba esa falsa naturalidad entre los dos cultivada durante tantos años de convivencia, aunque no se intercambiaran ninguna palabra, ninguna expresión, ningún gesto. Pero Elena sabía perfectamente que la tormenta podía despertarse de nuevo en cualquier momento. Solo eran necesarias dos masas de aire a diferentes temperaturas y la inercia de su fluctuación en el acaecer de los acontecimientos para reconducir, hasta el pórtico de la inestabilidad, esas partículas que imperan suspendidas entre las aristas intuidas sobre el espacio que media entre dos cuerpos.
Las tormentas se crean cuando un centro de baja presión se desarrolla con un sistema de alta presión que lo rodea. Y Elena había sido educada, por la fuerza de la experiencia, en la obligación de saber acatar de muy buena gana el factor desencadenante de los accidentes de las circunstancias.
Al comprobar que Antonio no se manifestaba con ningún gesto, mediante ninguna expresión, que no exponía ninguna palabra, Elena reajustó las coordenadas de su atención hacia la esfera de su reloj de pulsera para evidenciar, como un aviso de sedición, que los niños estaban a punto de llegar del colegio.
Elena Sabía perfectamente qué tenía que hacer.
Así que Elena se desplazó hasta la cocina con la frialdad deformada de quien tiene la intención  de dominar el contexto, pero sin la confianza necesaria para llegar a creérselo de veras, y Elena destapó la olla donde se cocinaba el guiso con la lenta paciencia de un fuego lento, y con la eterna morosidad de los días interminables.
La disonancia de algún grito apagado por la voluntad del olvido repercutió en su memoria. Algún brote del dolor enterrado en las cicatrices de su cuerpo. Luchas y batallas alojadas para siempre en la sombra de los cuartos, en el polvo acumulado en los aparadores, y en las viejas heridas del tiempo asociadas, para siempre también, al desconsolado lamento de los niños.
Después e insistentemente, se recolocó como el fantasma de lo inevitable en el centro del corredor, y observó detenidamente al hombre que descansaba en el salón de la casa, con los pies embutidos en unas zapatillas nuevas y vestido con el mismo traje negro con el que fue enterrado.
Antonio había sufrido un ataque al corazón justo después de su último almuerzo, fulminante como el dictamen de la desgracia cuando se abate sobre la tierra con la violencia de los huracanes y con el furor implacable de una plaga bíblica, en el preciso instante en que pasaban por la televisión esa misma película, cuyas imágenes se proyectaban ahora sobre las paredes del salón como si la muerte se dedicase a bailar con su propia luz, o fuera la heredera de su propio cementerio.
Antonio existía muerto y enterrado ya para siempre desde hacía dos semanas. Y Elena pensaba haberse liberado de él.
Transcurrían en el salón esos minutos como surgidos desde otra dimensión equivalente, y se reubicaban a su vez, con la angustia de la caducidad, en el movimiento perpetuo que transita el espacio emplazado entre las dos y las dos y media de la tarde.
Se desprendían los segundos de la cortina del tiempo como el interminable descenso de la sombra por la pared de los cuartos, como el ultimátum de una maquinaria imprecisa situada en una fundición de acero, más allá de las urbanizaciones.
Elena se colocó alrededor de la cintura el delantal de madre y esposa, preparó la mesa con la ayuda de sus manos desnudas, y separó los visillos, que adornaban una ventana al exterior con la calor propicia de los hogares habitados por la combustión de sus pasiones, para controlar la inminente llegada de los niños.
En la distancia, un sol de justicia reinaba su majestad de circunferencia sobre la hora del mediodía, y establecía el gobierno de ese instante como un espejo proyectado sobre su propio desierto; puro y desolado ese intervalo estatuido entre un antes de ahora y un después de este antes, casto cristal de arenas rotas.
Un presagio de inquietudes estremecía el organismo agotado de una Elena presentida hasta provocarle el dolor de su pensamiento, hasta encontrarle el germen mismo de la mala conciencia por no saber apagar el llanto de unos niños, por la impotencia de no saber reconstruir el contrafuerte de todas las soluciones. Ese sentimiento de culpa determinado por la injusticia de las causas y de las consecuencias, y fundamentado en la debilidad del desamparo.
Sonaba en el interior de la casa una renacida disonancia de un tiempo que parecía clausurado ya.
Sin mediar una palabra, un gesto, una expresión de reconocimiento, un algo que sofocara aquella opresión impenetrable, Antonio observaba la pantalla, inmóvil como la perseverancia, tenaz como la misma paciencia.
Un olor a garbanzos quemados se apoderaba del vacío de los secretos.
Y, al final de la calle, la silueta de dos niños alegres que regresaban un día más del colegio.

lunes, 16 de diciembre de 2013

Nueva canción de Rosario - "Yo me niego"

Hace muy poquito, a finales del mes pasado, Rosario ha sacado un nuevo disco, que incluye la siguiente canción, que lleva por título "Yo me niego". Ayer por la noche la escuché por primera vez en la radio y me pareció muy apropiada para este blog. Espero que os guste.

¡¡Enhorabuena a los ganadores del 2º Concurso de Poesías Visuales!!

Ya tenemos los ganadores de nuestro concurso de Poesías Visuales, con el tema de la Violencia de Género. Ha sido difícil la elección, pues este año han sido muchos más los participantes que en la edición anterior. ¡¡En total hemos recibido 26 trabajos!!

Es de destacar el enorme interés que ha habido entre el alumnado de 1º ESO. Queremos agradecer a sus tutores y tutoras el tiempo y esfuerzo que han dedicado para motivar a los alumnos.

Los ganadores son: Miguel Ángel de 1º ESO C y Mariló de 1º bachillerato D, por sus respectivas poesías visuales:


  
¡¡Enhorabuena a los dos!!
¡¡Muchas gracias a todos los demás por haber participado!!

¿QUÉ INTERPRETACIÓN HACÉIS DE ESTAS DOS POESÍAS VISUALES? ¡¡ESPERAMOS VUESTROS COMENTARIOS!!
Y deseamos que los ganadores disfruten con sus premios estas Navidades. ¡Se lo merecen!


domingo, 1 de diciembre de 2013

Las parejas de funcionarios podrán compartir el permiso de lactancia

La Audiencia Nacional ratifica en una sentencia que no se trata de un derecho exclusivo de la madre sino que corresponde a ambos progenitores

La Audiencia Nacional ha ratificado en una sentencia que las parejas de funcionarios puedan compartir el periodo de lactancia al considerar que no se trata de un derecho exclusivo de la madre sino que corresponde a ambos progenitores, por lo que desde ahora lo pueden solicitar en sus puestos de trabajo.
En una sentencia firme, la sección quinta de la Sala de lo Contencioso Administrativo ha rechazado el recurso del Ministerio del Interior contra un fallo del mismo tribunal que dio la razón a un policía al que no le dejaron compartir la lactancia con su mujer, juez en ejercicio. La Sala de lo Contencioso entiende que ambos padres pueden compartir el permiso, lo que contribuye a la igualdad efectiva entre hombres y mujeres, frente al criterio del Ministerio de que debía ser uno u otro padre el que tuviera derecho al periodo de lactancia, pero no los dos.
La Sala considera que la interpretación defendida por la Administración restringe el derecho, cuando en el Estatuto Básico del Empleado Público lo confiere «a cualquiera de los progenitores, de ahí el uso de la expresión indistintamente por uno u otro de los progenitores, en el caso de que ambos trabajen».La ley, señala la sentencia, lo único que impone es que en el periodo de su disfrute sólo uno de los progenitores lo utilice, pero «no cercena ni prohíbe el uso compartido de forma sucesiva entre ambos durante el total del periodo de duración».
Además, los magistrados de la Sala creen que esa es la interpretación más correcta de la norma porque «permite involucrar a ambos géneros en la atención y cuidado del menor de edad, y además, puede permitir una más amplia protección y ejercicio de las opciones de los progenitores en la conciliación de la vida familiar con el trabajo».
Esta sentencia pone fin a un litigio que se inició cuando una madre de mellizos, juez en ejercicio, solicitó a la Administración un permiso de lactancia de 5 semanas y renunció a las tres restantes a favor de su marido, funcionario de Policía. Sin embargo, la Administración denegó el permiso al padre, que ahora sí le reconoce la Sala de lo Contencioso-administrativo de la Audiencia Nacional en una sentencia en la que impone las costas al Estado.

Si quieres leer la noticia en la web, pincha en el siguiente enlace:
http://www.lavozdegalicia.es/noticia/sociedad/2013/11/24/parejas-funcionarios-podran-compartir-permiso-lactancia/00031385281086167870397.htm
 

Un poco de humor